A colón el pastelero un paquete le llegó, con una gafas mágicas que le permitían observar la magia de la vida llena de colores y hermosas, las coloco en su rostro.
Llego Don Bartolomé el señor bombero “Buenos días Don Colón, vengo por un pastel”; “escoja el que quiera todos son muy deliciosos y al salir observe le día que esta resplandeciente y hermoso””, contestó el pastelero.
Bartolomé, el bombero miró hacia arriba y vio el sol, entonces no quiso irse, se sentó en una de las mesa y empezó a comerse el pastel.
Pronto, muy pronto llego el siguiente cliente y el siguiente y así sucesivamente, todo el que pasaba por allí quería quedarse comiendo pastel. La pastelería feliz de don Colón siempre estaba llena de gente feliz.
¿Ustedes saben cuál era su secreto? Las gafas mágicas…sí.
Hay otro secreto: si buscas lo bueno de la vida, lo bueno lo verás.
Las verdaderas gafas magicas son los valores de tu corazón así que aprovechalas y serás felíz muy felíz.
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